Un toque de atención.
Son las 8.30 de la mañana, los primeros viandantes que se acercan a la barandilla de la ría de Bilbao, ven con sorpresa como su agua está teñida de verde fosforito. En el transcurso de la mañana, numerosas fuentes públicas de la ciudad siguen los mismos pasos, al igual que 18 cauces fluviales.
Parte de la curiosidad y asombro se calma cuando se informa a la población, diciendo que el colorante no es tóxico.
A su vez, se explica que es obra de una plataforma contraria a la "Y" vasca.
Es curioso ¿qué tiene más efecto? El miedo a una contaminación del río, ya de por sí bastante alteradas sus aguas. Pero, que hay de lo que en realidad quería la plataforma, simplemente llamar la atención sobre otro tema tan ecológico -la construcción del AVE- como es el de la propia ría del Nervión.
De siempre, cada vez que se ha construído algo, tiene más fuerza toda la historia que nos venden, que los perjuicios que pueda acarrear. Un ejemplo de ello es la famosa ría. Por ella misma se convierte en un magnífico reflejo del estado general de la salud ambiental del territorio.
Ahora, estamos en las mismas. Tiene que cambiar parte de la orografía de nuestro "País" sin mirar que consecuencias conlleva el darnos un nuevo tren.
La pregunta es fácil. ¿Sólo una minoría ve y los demás nos ponemos la venda?
A.M.CH.